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¿Alguna vez te has preguntado cómo detectan los investigadores la presencia de una toxina en un determinado alimento, cómo la policía resuelve un delito utilizando una muestra de sangre o cómo determinan si los niveles de esteroides de un atleta están por encima de los límites aceptables? La respuesta en la mayoría de los casos está en el conjunto de técnicas que se incluyen en la cromatografía. Este método se utiliza ampliamente en laboratorios para garantizar la seguridad de los alimentos, la calidad del agua y el aire, la pureza de los medicamentos y muchos otros fines.
poder de separación
En cromatografía podemos encontrar desde estrategias muy sencillas que se pueden aplicar en experimentos caseros con niños, hasta métodos que requieren instrumentos muy complejos y cientos de miles de euros, que sólo pueden utilizarse en laboratorios especializados y requieren de personal técnico altamente cualificado para trabajar.
Lo que todos tienen en común es que son capaces de “separar e identificar” muchos compuestos químicos (cientos o incluso miles) que están presentes en cualquier tipo de muestra. Si contamos con equipos “sofisticados”, también nos permite saber la concentración en la que está presente cada uno de estos compuestos.
Cómo funciona la separación de conexiones
Comparémoslo con una carrera de obstáculos. Cada deportista tiene su propia velocidad y necesitará más o menos tiempo para superar cada obstáculo. En cromatografía, cada uno de los “atletas” corresponde a las “moléculas o compuestos químicos” de una mezcla, y el “circuito” corresponde a la “fase estacionaria”. Los atletas se mueven por la pista utilizando un “fluido”, que equivale a una “fase móvil”.
El punto clave es que cada una de las moléculas interactúa de manera diferente con la fase estacionaria. Algunos de ellos se retienen más, otros menos, y se mueven a velocidades muy diferentes, dando como resultado una separación según las velocidades especificadas. En la carrera, el primer atleta en llegar a meta será el que menos quedó paralizado por el obstáculo, y el último que más se “retrasó” en el camino.
Azafrán, perfume y obras de arte.
La gran versatilidad de este método lo convierte en protagonista de los análisis de control de calidad que se realizan cada día en diversos campos como el medio ambiente, la alimentación, la medicina, el sector farmacéutico… Sin embargo, los fraudes que se revelan gracias a él son mucho más sorprendentes.
Por ejemplo, se puede descubrir fraude alimentario en productos de gran valor como la trufa negra (Tuber melanosporum). Existe en el mercado una amplia gama de productos, como muchos aceites de trufa, que dicen contener este tipo de trufa, muy apreciada a nivel gastronómico por su potente y distintivo aroma, pero solo contienen un compuesto químico cuyo olor es muy similar.
Del mismo modo, se puede demostrar si el azafrán, otro producto de gran valor culinario, es genuino o está adulterado, o si la leche está “rellena” de proteínas vegetales o de melamina, que pretende simular más proteínas. También se utiliza para determinar si un café es 100% Arábica o no, para demostrar la variedad de uva de un determinado vino o su origen, o el origen de la miel, los aceites… Asimismo, se puede conocer el origen de un determinado pescado (salvaje o de piscifactoría).
En la industria del perfume, permite identificar falsificaciones, analizar el perfil químico de muestras sospechosas y compararlas con las reales.
En el arte, puede identificar falsificaciones determinando si los materiales utilizados son consistentes con la supuesta época en la que se escribió la obra, y también puede confirmar la autenticidad de papiros, pergaminos y manuscritos.
En todos estos casos, la cromatografía permite analizar “huellas químicas” que contienen información muy valiosa e identificar cualquier intento de fraude.
En la escena del crimen
Sus aplicaciones forenses también son muy llamativas. Además, la cromatografía puede detectar drogas en fluidos corporales como orina, sangre o muestras capilares. Así, se utiliza para determinar la causa de muerte por alcohol, intoxicación o consumo de drogas.
Por otro lado, se utiliza para identificar drogas de diseño o determinar la pureza de sustancias ilegales incautadas por las autoridades.
Del mismo modo, es muy útil en investigaciones de incendios intencionales ya que la mayoría de estos casos comienzan con acelerantes como gasolina o queroseno.
Una herramienta útil en todos los ámbitos.
Si intentáramos ver todas las posibles aplicaciones de la cromatografía no terminaríamos nunca porque hay muchísimas y cada una es más interesante. Pero hay otro punto que nos llama la atención y vale la pena resaltar: un estudio publicado este año analizó cómo se utilizó este método para detectar cortisol en muestras de cabello de estudiantes universitarios, usándolo como biomarcador de estrés crónico. Esto demuestra que la cromatografía puede ser una herramienta muy valiosa incluso en los campos de la psicología y la salud mental.
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Laura Küllere Varea no recibe salario, trabajos de consultoría, posee acciones ni recibe financiación de ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo y ha declarado que no tiene afiliaciones relevantes más allá del puesto académico enumerado.

