Los conflictos y los disturbios parecen prosperar en el océano. Rutas marítimas obstruidas. Cables y tuberías costa afuera dañados. Los migrantes corren el riesgo de cruzar peligrosamente el mar. Disminución de las poblaciones de peces. Las costas están siendo erosionadas por el cambio climático.
Pero si vemos el océano sólo en términos de conflicto, nuestros formuladores de políticas comenzarán a centrarse únicamente en las amenazas, las fronteras, la minería y la defensa. Y estamos perdiendo una oportunidad clave. A pesar de la controversia, ya existen soluciones poderosas que pueden ampliarse.
Las investigaciones muestran que el océano puede ser un catalizador para la consolidación activa de la paz. La consolidación de la paz en los océanos es el uso de la cooperación científica marina, la gestión sostenible de los recursos y los esfuerzos de conservación para predecir y prevenir conflictos y al mismo tiempo generar confianza entre los países.
La consolidación de la paz en los océanos ya está en marcha, incluso en los lugares más improbables y en lugares donde las tensiones geopolíticas son agudas. Esto sucede de tres maneras principales.
Construimos puentes
Al abrazar la diversidad de pensamiento al resolver problemas, se pueden desafiar los estereotipos y las ideas preconcebidas, se pueden romper los supuestos simplistas y emerger la humanidad. Esta “hipótesis del contacto” jugó un papel clave en la consolidación de la paz oceánica en el Golfo de México. Cien millas de agua separan los Cayos de Florida de Cuba, además de décadas de tensión geopolítica.
Debajo de la superficie del agua, los ecosistemas marinos no conocen tales fronteras. Larvas de coral, tiburones en peligro de extinción, tortugas y peces viajan a lo largo de las corrientes de la bahía. Si se elimina un sitio clave de anidación o una escala en un corredor migratorio, estas especies podrían extinguirse para todos.
Biólogos marinos de Cuba, México y Estados Unidos comenzaron a reunirse discretamente en la década de 2000 para discutir la conservación marina y compartir datos, a pesar del enfrentamiento diplomático entre Estados Unidos y Cuba. A medida que las relaciones mejoraron en 2014, el entonces presidente estadounidense Barack Obama y el expresidente cubano Raúl Castro restauraron las relaciones diplomáticas entre sus países.

Décadas de tensión geopolítica separan a Cuba de los Cayos de Florida, pero la vida marina no conoce tales fronteras. M-Producción/Shutterstock
Juntos crearon la red Redgolfo de áreas marinas protegidas en el Golfo de México. Las áreas marinas protegidas, o AMP, son partes del océano o de la costa donde las actividades humanas se limitan a proteger los recursos naturales, la biodiversidad o el patrimonio cultural.
La cooperación científica se ha convertido en una base fiable para firmar acuerdos y apretones de manos entre jefes de Estado. Las cosas han mejorado.
Normas de construcción
Pero el mundo nunca se detiene. Los políticos van y vienen, las prioridades cambian, las normas cambian. El segundo mecanismo para la consolidación de la paz en los océanos es la proliferación de normas que empoderen a la sociedad civil.
La designación de áreas marinas protegidas sin consulta y excluyendo a las comunidades locales o indígenas puede fracasar e incluso provocar conflictos.
Entonces, cuando 14 jefes de estado en ejercicio se reunieron en 2018 para crear el Panel de Alto Nivel sobre una Economía Oceánica Sostenible, su compromiso principal era lograr una gestión 100% sostenible dentro de sus respectivas jurisdicciones para 2025 mediante el desarrollo de planes de desarrollo oceánico sostenible.
No sólo todos estuvieron de acuerdo en esto, sino que también acordaron que estos planes deberían desarrollarse de manera inclusiva y aprovechar la mejor ciencia y el conocimiento indígena.
Un grupo de países que en conjunto representan el 50% de la costa de la Tierra han acordado estándares comunes para planificar la conservación y el uso del océano. Se basó en la participación, la consulta y el empoderamiento de la sociedad civil.
Generando confianza
En 2004, el conflicto armado en la provincia indonesia de Aceh cumplió 29 años. Y luego ocurrió otro desastre: el terremoto provocó un devastador tsunami que arrasó la región. Más de 230.000 personas murieron. La conmoción fue profunda.
Un ex combatiente dijo: “Mi familia se fue, la gente se fue, el enemigo se fue. ¿Por qué hay que luchar?”. Unos meses más tarde se firmó un acuerdo de paz.
En los meses siguientes, comenzaron los esfuerzos para establecer un sistema de alerta temprana para el tsunami del Océano Índico. Con el tiempo, el sistema se expandió y mejoró. Los científicos oceánicos y sismólogos de la región comenzaron a trabajar juntos. En Aceh, el gobierno ha tomado varias iniciativas para instalar boyas contra tsunamis y mejorar el sistema de alerta temprana.
El gobierno tomó medidas para mejorar el bienestar de su pueblo. Esto conduce a una cooperación que restablece y fortalece la confianza en las instituciones gubernamentales, una prioridad crítica en entornos posteriores a conflictos.
¿Puede la consolidación de la paz en los océanos detener la guerra?
Hoy, las relaciones entre Estados Unidos y Cuba parecen encaminarse hacia el conflicto. ¿Qué importancia puede tener la consolidación de la paz en los océanos? La historia muestra que incluso en tiempos de tensión aguda, las ciencias oceánicas siguen siendo un canal diplomático vital. Esto fomenta el diálogo y da una sensación de prosperidad compartida y de que las pérdidas ambientales son un costo que todos soportamos.
En el apogeo de la Guerra Fría y la carrera de armamentos nucleares, Estados Unidos y la Unión Soviética iniciaron un programa de cooperación para la distensión en el campo de las ciencias oceánicas. Conocido como programa Polymode, se centró en estudiar la estructura de las corrientes y remolinos en el Océano Atlántico. Durante años, cientos de científicos de los dos países trabajaron juntos, compartiendo datos, barcos, puertos y equipos. La ciencia ha avanzado. Sin embargo, cuando la URSS invadió Afganistán en 1979, todo se detuvo.
Entonces, si bien necesitamos nuevas narrativas, no podemos darnos el lujo de ser ingenuos.
La consolidación de la paz en los océanos no detendrá todas las guerras. Pero puede ayudar a evitar que algunos comiencen y otros regresen. En Irlanda del Norte, una organización ambientalista llamada Agencia Loughs está mostrando cómo las instituciones transfronterizas pueden apoyar la paz y al mismo tiempo proteger los ecosistemas marinos compartidos.
Cuanto más integrada la paz en las instituciones, los procesos y las normas, mayores serán las posibilidades de evitar conflictos futuros.

